“¿Quien es ese Carlitos…?”, dice la retórica de la litúrgica tanguera del poeta del asfalto Horacio Ferrer, el de “la misa en los mercados”. Todo el mundo sabe quién es “ese Carlitos”. Pero el asunto es… ¿quién soy?
Si pudiera limitarme a definirme con una palabra, diría “curioso”. Pero como este mundo exige otras nomenclaturas y clasificaciones, puedo decir que soy un Comunicador Social, dentro de lo cual me desempeño como locutor y periodista, con delirios de documentalista e investigador. O sea, dicho de otra forma, un “curioso profesional”.
No imaginaba, que tras un debut esporádico y no buscado en radio a los diez años, nueve años después, a los diecinueve, iba a debutar tímida y oficialmente en una emisora FM de mi ciudad, Salto, en Uruguay. Pero la naturaleza de mi curiosidad, me llevó a la capital, Montevideo, a aprender y aprehender de qué iba todo esto. No sin antes pasar por una adolescencia en la que prefería más escuchar la radio en cada ocasión que podía, absorto ante aquel milagro en una suerte de llamado ancestral a mi esencia, antes que mirar la televisión, como bien hacían mis amigos.
El aprendizaje y la búsqueda trajo trabajosamente sus frutos, ergo, el logro que en algún momento se me antojó inalcanzable: trabajar en Montevideo en radio… y hasta en televisión!!! Haciendo muchas veces también de moderador, presentador y maestro de ceremonias, en conferencias, congresos y salas de teatro.
El tránsito por las diferentes radios fue afortunado: me ha llevado a trabajar como presentador, redactor y productor de noticias, serio y no tanto, editor, entrevistador, contertuliano, comentarista deportivo, magazines mañaneros, programas noctámbulos, y con géneros musicales tan variados como el jazz, la clásica o sinfónica, casi todas las variedades dentro del pop y el rock, la “world music”: música africana, folklore latinoamericano, brasileña (MPB), salsa y varios ritmos latinos, y el tango en toda su extensión. Con la particularidad, que los dos últimos mencionados, me pidieron expresión corporal: es por ello que desde hace unos años bailo tango y salsa.
Cuando alguien se gradúa, se encuentra en las mínimas condiciones necesarias para comenzar a realizar una actividad. El aprendizaje verdadero, llega con el trabajo mismo. Como dice el viejo refrán, “la práctica hace al maestro”. Lejos de ser maestro, me inclino por pensar, como decía el gran Charles Chaplin, que “todos somos aficionados. La vida es tan corta que no da para más”. Y dentro de esta mezcla rara de aficionado profesional de la curiosidad, con peregrino sin rumbo, llegué a España como un polizón del destino, para seguir expandiendo mi vocación, pero sobre todo, seguir conociéndome, sorprendiéndome y aprendiendo.
¡¡¡Bienvenidos a mi sitio!!!
PD: … me olvidaba, mi nombre es Javier Benítez.